Una guarita en proceso de estonización

Transición

Posted on: 21/01/2016

Esta mañana mientras caminaba a la parada de tranvías reflexionaba sobre “la transición”. Cualquier transición.

Al caminar un poco más de una cuadra noté que hacía más frío que el día anterior. No había mirado la temperatura antes de salir porque asumía que no sería muy distinta de un día atrás o dos. Me contentó notar que la calles ya no estaban echas un desastre de lodo hecho de nieve y sucio de carros. Enseguida pensé “siempre es igual”. Con cada cambio de estación sufro un poco. La temperatura baja o sube. Mi cuerpo se incomoda, mi mente se agobia pensando qué poner o dejar de ponerme. Luego de unos días o semanas me acostumbro y un poco después el cambio llega a un punto de estabilidad, el punto en el que comienzo a disfrutar el estado actual. De allí paso al punto en el que exploro las opciones que tengo en ese nuevo estado y las aprovecho.

Por ejemplo, en la transición de otoño a invierno sufro con la humedad y la rapidez con la que los días comienzan a acortarse. La temperatura oscila: muy cerca de cero a veces, cuando todo se siente muy húmedo; bastante por debajo de cero otras veces, cuando ya todo se empieza a secar, a congelar. Mientras oscila concluyo que es hora de sacar colección de ropa de invierno y así me empiezo a sentir cómoda con el cambio. Luego de unas semanas lo seco y frío se hace más constante y ya dejo de pensar en ello y vuelvo a enfocarme en lo que importa. Más adelante se me empiezan a ocurrir ir a aquella cafetería bonita que sirve un rico chocolate caliente a la que no voy desde el invierno pasado. Después se me ocurre ir a comprar un par de libros porque me doy cuenta de que estoy pasando más tiempo en casa que puedo aprovechar para leerlos. Y luego decido que por fin es hora de intentar hacer aquella receta que guardé en Pinterest en verano. Y así, cuando unas pocas semanas sufrí el cambio, unas más adelantes me encontré enfocada en un nuevo libro, en nuevos sabores, en nuevos viejos lugares.

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Así sucede con tantas cosas: cuando cambio de trabajo, cuando me despido de alguien que se va a otro país, cuando cambio de casa.

Concluyo, al llegar a la parada, que las transiciones nos hacen mejores. En ellas nos vemos obligados a adaptarnos mental, física, emocionalmente. En ellas nos encontramos reactivando alguna parte de la mente o el cuerpo que estaba hibernando. Salimos, momentáneamente, de cualquier cosa que nos tenía enfocados. Y luego viene ese espacio que le sigue, ese en el que nos podemos enfocar en aprender algo nuevo, en crecer, en mejorar. Por ello una transición tras otra nos daña, nos pone tensos, nos prohíbe enfocarnos porque estamos luchando para poder readaptarnos. Para que una transición valga la pena, debe estar seguida de un espacio de tiempo considerable que nos permita explorar el nuevo estado, el nuevo espacio.

Si estás en un momento de transición y sientes que quieres echar atrás, volver a lo que conocías, no desesperes. Recuerda que luego vendrá un estado nuevo, una calma y te encontrarás como niño con juguete nuevo: explorando todas las nuevas posibilidades.

2 comentarios to "Transición"

Hola!!! Mi nombre es Víctor Hernández y vivo en Caracas Venezuela. Soy médico, con especialidad en Cirugía General y Cirugía Plástica. Sin embargo desde hace un par de meses al ver que la situación del país ha empeorado hasta un nivel que jamas creí posible, por primera vez he comenzado a sentir el deseo de dejar el país. Dejarlo no era mi primera opción, pero amo mi carrera y, hay muchas trabas para los médicos en otros países por el asunto de las equivalencias.

Sin embargo, siempre he sentido la curiosidad y el deseo de poder vivir durante algún tiempo en Europa, pero reconozco que por lo que he leído y escuchado de otros amigos y colegas, es difícil hacerlo en países más familiares como España, Francia, Italia, etc. Y siempre que reviso me sorprende ver que países como Eslovenia, Estonia, Letonia a pesar de ser pequeños los describen con un excelente nivel de vida y buscando información sobre este país en particular me encontré con tu blog, y lo que dices me parece muy interesante y agradable de escuchar, sobre un país al que te refieres con poca burocracia, donde las cosas no tienen que ser tan complicadas como a lo que estamos acostumbrados aquí en Venezuela.

Es posible que este comentario te parezca inapropiado por la petición que te voy a hacer en este momento, pero… aún existe posibilidades de emigrar a Estonia? Me gustaría saber.

También saber con cuanto dinero se debe contar para vivir allá? Si es posible para un médico iniciar en ese país enseñando español o si se necesita de un título en particular para tener esa ocupación?

Se que no es su responsabilidad responder estas preguntas pero le estaría muy agradecido si pudiera hacerlo.

Hola, Víctor. Con gusto te puedo dar mi opinión, que no es muy diferente a lo que hayas leído hasta ahora en mi blog. Lo importante es que es eso: es mi opinión y no una respuesta única a todas tus preguntas. Emigrar es un tema muy complejo en el que lo que es importante para cada quién varía de persona a persona. Yo tengo amigos en los países fáciles que mencionas, y ellos están bien allá. No he vivido en ninguno y no sé cuál sería mi perspectiva de haberme ido para allá y no para Estonia. He visto a muchas personas ir y venir de aquí. Una amiga colombiana que después de unos años aquí se cansó y se fue a España y allá está feliz. Un amigo boliviano que después de unos años se fue a Suecia. Otros que venían por unos meses nada más y luego de una década siguen aquí. Para muchos es importante el “calor humano”, para otros literalmente el calor (el sol, la playa, lo tropical). Para otros es importante la seguridad personal aún si es sacrificando esas dos anteriores. Lo que quiero decir es que hay muchos factores que considerar y cuya importancia la define cada persona. Emigrar siempre es posible, a cualquier lado y en cualquier época. Lo importante, creo yo, es que tú tengas la disposición mental y emocional para adaptarte a lo que sea. Ningún lugar te va a ofrecer todo lo que sea importante para ti y es lo que debes tener claro. También debes tener claro de qué cosas estás dispuesto a dejar por un tiempo y qué otras no. En resumen, Internet te puede dar los datos concretos de un sitio (por ejemplo, en numbeo.com puedes comparar costos de vida tipo alquiler, comida, transporte, etc.). Al preguntarme a mí supongo que buscas una respuesta humana a lo que ha sido mi experiencia, y esos son los datos abstractos. Los que yo te diga no necesariamente responden a tus preferencias, por ello me limito a darte una respuesta muy general.

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