Una guarita en proceso de estonización

Roma de madera

Posted on: 20/10/2013

Si alguien me preguntara qué material me viene a la mente al pensar en Roma, respondería piedras. Cuando imagino la ciudad, con la fresca imagen que tengo de la reciente y primera visita que le hice, pienso en enormes rocas trabajadas por, seguramente, hombres muy fuertes y pacientes. Me imagino sentada entre los restos del Foro Romano pensando en la existencia de la humanidad. Ese día concluí que los seres humanos teníamos dos formas distintas de ser egoístas.

Roca tallada en el Foro Romano

Roca tallada en el Foro Romano

 

Pero este post no es para contarles a qué conclusiones profundas llegué sobre la humandiad entre las calles de la capital italiana. Es simplemente para compartir mis impresiones sobre esta ciudad, cuya visita fue el motivo de celebración de cinco años felices de matrimonio (ya con eso espero que hayan pillado el porqué del título). Y, también, para darles unos tips.

Empecemos con algunos tips:

Repasa la historia de la ciudad antes de ir. Roma tiene cosas para todos los gustos, pero es innegable que gran parte de su atractivo está en toda la historia que guarda, de modo que para aprovecharla mejor vale la pena repasar un poco antes de ir. Nosotros nos vimos documentales como este y guías prácticas como esta o esta.

Lean, pero no hagan planes. Simplemente bájense en el centro de la ciudad y échense a andar. Roma es una ciudad lo suficientemente grande como para que tengan que usar el transporte público para moverse, pero gran parte de las cosas importantes están en el centro, así que si van por un número suficiente de días (5, al menos) pueden tomarse su tiempo y simplemente recorrer las calles al azar. Seguro les pasa como a nosotros y se topan, así de sorpresa, con el Panteón o con el Foro Romano (con ambos nos sucedió) y así les quedará un mejor recuerdo. Haberme encontrado cara a cara con parte de los lugares más importantes de la historia humana tiene para mí un sabor mucho más agradable que cualquier cantidad de clases de Historia Universal que jamás haya atendido.

Largo di Torre Argentina. Teatro de Pompeyo. Roma, Italia. 2013

Largo di Torre Argentina. Teatro de Pompeyo. Roma, Italia. 2013

Deténganse a contemplar. Hay muchas guías turísticas que dicen eso y yo lo apoyo y lo repito. Con todo el afán de ir a todos los sitios importantes y el agitado ritmo que hay en los lugares más concurridos, uno se olvida de contemplarlos desde cierta distancia y se pierde de lo mejor. Olvídense de gastar tiempo haciendo colas para comprar tickets y entrar. Busquen un lugar cómodo a cierta distancia y siéntense a comerse un gelato mientras admiran cada esquinita de lo que sea que estén viendo. Especialmente si se trata de una edificación. Claro, no digo que en muchos casos no valga la pena entrar. Lo valdrá. En el Panteón, por ejemplo, nosotros nos sentamos cerca del centro a mirar con tranquilidad cada detalle de este. Aún en esos casos, dedicar unos minutos a observar desde la distancia le dará otro toque al lugar en cuestión y a todas las subsecuentes imágenes que vuelvas a ver de este en Internet, libros, postales, incluso en TV (digo, si todavía la ves).

El Vaticano. 2013

El Vaticano. 2013

Quédense fuera del centro o tomen un autobús o tranvía para recorrer otras zonas. Aunque en algunas guías, como esta, recomiendan quedarse en el centro para que apenas salgas del hotel puedas disfrutar de lo mejor de la ciudad, si quieres llevarte una imagen más amplia de esta, vale la pena que conozcas las zonas no turísticas. Nosotros hicimos las dos cosas y valió la pena para librarse de a ratos del frenesí turístico. Además, cuando duermes fuera de las zonas turísticas, parece que vives por ese corto tiempo en la ciudad y así es más fácil visitar librerías, panaderías, bares, tiendas y otros locales a los que van los habitantes de la ciudad.

Zona: Metro Battistini. Roma 2013.

Zona: Metro Battistini. Roma 2013.

The Bookstore. Mafalda Love. Roma 2013.

The Bookstore. Mafalda Love. Roma 2013.

Due Cappucino, per favore. Bar Lepanto. Roma 2013.

Due Cappucino, per favore. Bar Lepanto. Roma 2013.

 

Para comer, utiliza TripAdvisor. Hay tantos sitios para comer que decidirse por uno se convierte en una tarea estresante, y si terminas en un engaño para turistas, peor aún. Nosotros caímos en un par de sitios malos hasta que decidimos hacer buen uso de la aplicación que ya nos habíamos bajado antes del viaje (¡y que funciona sin Internet!) y desde entonces lo de comer se convirtió en nuestro siguiente próximo entretenimiento. Tanto, que ya habiendo visto los sitios más importantes, nos olvidamos de los no tan importantes y el resto del viaje fue comer, comer y comer.

Alcachofas, pasta y vino en Antonio al Pantheon. Roma 2013.

Alcachofas, pasta y vino en Antonio al Pantheon. Roma 2013.

 

Ahora, les cuento algunas de mis impresiones:

La vegetación es hermosa. Al entrar en la ciudad (en autobús, desde Fuimicino) estaba un poco confundida. Me parecía estar viendo vegetación tropical, pero la lógica me decía que eso no era posible. Parte de mi confusión es porque algunos de los árboles que se ven son palmas, pero estas fueron importadas (aquí hay un post dedicado a la acechante muerte de las palmas romanas, si les interesa).

Quedé particularmente enamorada de los pinos de la foto de abajo  que están en cada esquina de la ciudad y que a mi imaginación parecen inventados por un pintor (tal vez mi memoria los guardó tras haberlos visto en alguna pintura).

Pinus pinea o Pinos piñoneros. Roma, Italia. 2013.

Pinus pinea o Pinos piñoneros. Roma, Italia. 2013.

 

La ciudad es caótica. Se ve que el tráfico es un problema. No solo porque lo ves, sino por los carritos miniatura que hay en todas partes. Aunque probablemente, más que un símbolo del tráfico, estos carritos sean un símbolo de la falta de espacio y la determinación de los romanos de encontrar un lugar para estacionar.

Carritos de Bolsillo. Roma, Italia. 2013.

Carritos de Bolsillo. Roma, Italia. 2013.

 

Octubre no es muy diferente de agosto: una de las guías que ya recomendé un par de veces recomienda viajar a finales de septiembre o principios de octubre. Razones: en verano hace mucho calor y hay mucha gente. Para nosotros, luego de 5 ó 6 años en Estonia lo del clima es relativo y lo de la gente no parecía ser diferente a lo que yo me imagino es en verano (aunque no quiera imaginarlo). Una prueba de ello fueron las tres veces que pasamos, en diferentes días y a diferentes hora, por la Pizza de Spagna. Así se veían siempre los Pasos de España:

La frenética Piazza di Spagna. Roma, Italia. 2013.

La frenética Piazza di Spagna. Roma, Italia. 2013.

 

El Panteón es espectacular. Si leyeron los tips, ya me dirán que me estoy repitiendo, pero es que lo es. Un edificio milenario. ¡Milenario! Que se los digo yo que ya se me caía la mandíbula de vivir en el casco antiguo de Tallin que tiene 600 años de pie. Pues, el Panteón tiene … ¡más de dos mil años! Esos son detalles que no dejan de sorprender a muchos, como a mí (aunque digan que no se sabe cuántos años tiene exáctamente). Sentarse a observarlo en detalle es un deleite. Imaginar cómo fue construido, cómo llegaron a la altura de la cúpula, la precisión, qué tecnología usaron, preguntarse cuánta gente moriría en el proceso y preguntarse…¡¿cómo carajo sigue de pie?!

Encuentro con el milenario Panteón. Roma 2013.

Encuentro con el milenario Panteón. Roma 2013.

 

Lo de que haya comida en todas partes me encantó. Eso es especialmente importante cuando uno está de turista: comer. Les recuerdo, como en uno de los tip, que hay que tener recomendaciones a la mano, porque hay tantos lugares que pueden caer en cualquier porquería, pero igualmente en cualquier maravilla. El helado sale hasta del suelo: bueno, malo, comercial, casero. Sentarse en la Piazza Navona a comer helado a las 10 de la noche es una experiencia inolvidable: verás a otras 10 personas más a tu alrededor haciendo lo mismo.

Y el vino…¡Oh, el vino!: vino en cada comida. Vino, vino y más vino. En promedio: un litro de vino por cada comida. Lo mejor es simplemente pedir “vino della casa, per favore”. Que sea blanco, que sea tinto. Un cuarto de litro o medio o litro entero. Fue rico.

Vino Bianco. Roma, Italia. 2013.

Vino Bianco. Roma, Italia. 2013.

Vino Tinto

Vino Tinto

Vino barato

Vino barato

 

Otro sitio que nos gustó por la noche (no, la Fontana di Trevi no… ¡de vaina se podía ver por la cantidad de gente!) fue el Bar del Fico. Un lugar aparentemente trendy para la fecha en la que fuimos. En general, recomendamos la zona en la que está para quien quiera salir un sábado por la noche a tomarse algo.

Además de todo lo ya mencionado, también me gustaron las fuentes de agua potable en cada esquina. Bastó comprar agua una vez (o las veces que olvidamos o botamos la botellita) y rellenarla en las fuentes públicas. ¡Felicidad!

Fuentes de agua. Roma, Italia. 2013

Fuentes de agua. Roma, Italia. 2013

Fuentes de agua. Roma, Italia. 2013

Fuentes de agua. Roma, Italia. 2013

 

Y para finalizar: un par de cosas que me parecieron extrañas o desabradables:

– Los baños sin tapa: A cualquier baño que fuimos, incluso el de McDonald´s (que es la parada para usar el baño por excelencia), no tenía tapa. Supongo que con la intensa actividad, es una táctica para gastar poco en mantenimiento. Digo, si quitas la tapa, limitas el uso. Si limitas el uso, simplificas en mantenimientos. Mi punto: es desagradable. Yo suelo medir la calidad de un sitio por el baño y según eso el 98% de los sitios que visitamos serían malos, aunque no sea cierto.

– Que los hombres se saquen las cejas: me fastidia verlo. Supongo que es cuestión de costumbre. No todos lo hacen, pero sí muchos. Para mí, es simplemente extraño.

En resumen: la Roma de madera fue una linda experiencia que nos llevó a recordar aquella vez hace ocho años en que Luis y yo nos pintamos un futuro paseando por calles europeas y que él imaginó como en esta foto:

Hace unos 8 años cuando nos conocimos.

Hace unos 8 años cuando nos conocimos.

Una experiencia en la que el amor es el mismo o más y solo se cambiaron los Alpes suizos por el monumento al Vittoriano y por vino tinto:

Entre amor y vino tinto. Roma, Italia. 2013.

Entre amor y vino tinto. Roma, Italia. 2013.

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