Una guarita en proceso de estonización

Confesiones de una vegetariana

Posted on: 26/03/2012

Este marzo cumplí 4 años como vegetariana. Me parecía increíble que todo este tiempo hubiese pasado. Como he conocido a muchas nuevas personas en las últimas semanas, la sorpresa del tiempo que había pasado combinada con las indagaciones de costumbre  de los nuevos conocidos (que si me hace falta, que por qué había decidido hacer eso, etc.) comenzó a hacer crecer en mí unas ansias fuertes de volver a comer carne, empecé a preguntarme a qué sabría en mi paladar un trozo de animal muerto y ensalsado.

Las ganas de meterme un trozo en la boca comenzaron a dominarme por semanas. Sólo se me antojaba el pollo, que fue el único animal que realmente disfruté en mis años de carnivora. La carne la comía porque sí, pero no la amaba. No sentía lo que dicen muchos que “no podrían vivir sin ella”. Sabía que las razones para ser vegetariana seguían y siguen siendo las mismas: seguir una dieta a base de vegetales, frutas y legumbres significa consumir más de lo que mi organismo realmente necesita para funcionar mejor (vitaminas, proteínas, etc.), evitar la carne implica no contribuir al gran problema industrial y medioambiental que la producción de esta conlleva, limitarme alimentos que tienden a conseguirse fácilmente en cualquier menú, supermercado, reunión social, etc., significa detenerme siempre a pensar sobre lo que voy a poner en mi boca, lo cual tiene sentido considerando que es la gasolina para mi cuerpo, el preciado instrumento con el que me desenvuelvo cada día; no comer carne le ahorra a mi organismo pesados procesos digestivos que lo desgastan más rápidamente de lo necesario, ser vegetariano hace la compra de la semana divertida y activa la creatividad de quienes me invitan a su casa a cenar.

En fin, motivos me sobran. Lo que comenzó a sucederme no era más que el mero efecto de la presión social y la duda superficial de lo que sería aquel sabor en el paladar. Así, todo se puso en orden para que yo, el fin de semana pasado, me quitara esas ansias.

Yan, una amiga china, nos invitó a casa a cenar. Su dulce personalidad incluye algo de despiste, de modo que no fue raro que olvidara que Luis y yo somos vegetarianos y cuando llegamos al sitio descubrimos que, de los varios platos que prepararía, el primero en lucirse en la mesa era un pollo con hongos negros chinos que su mamá le había enviado por correo postal y que se moría porque probáramos. Había muchos otros platos que la vi preparar durante la noche, todos aptos para vegetarianos, pero aquella bienvenida aumentó las ansias que hacía días me consumían. Se habían hecho más fuertes al ver ese pollo dorado remojado en salsa ante mí.

Los demás amigos llegaron, el festín comenzó. Yo empecé a disfrutar de cada plato: los vegetales, la sopa, los otros hongos, el arroz blanco. Hasta que, en algún momento lo dejé escapar de mis labios: “tengo ganas de probar ese pollo”, dije. Lo repetí y sentía que no podía evitarlo. Al verbalizar las ansias quedaba sólo un paso para que agarrara un trozo, lo metiera en mi boca y los cuatro años de aprendizaje sobre alimentación sana (y sabrosa) se fueran a la basura. Así pasó: tomé un muslo, lo miré, lo estudié, tomé los palitos chinos en mi mano derecha y comencé a maniobrar con ellos para extraerle un trozo de carne al muslo. Lo metí en mi boca y me detuve a saborer. La sensción fue insípida. Tomé un segundo trozo. Repetí la operación y se repitió la sensación. Enseguida me di cuenta de que no me había perdido de nada. Mi amiga Yulia me dijo: “si no lo quieres, yo me lo termino”. Le pasé el trozo de pollo restante. Aquel maravilloso aspecto y el sabor que había imaginado provenían de las muchas especias que la salsa tenía, la sal, los hongos negros chinos, pero la carne en sí no tenía valor. Hasta cierto punto, el sabor a carne muerta me fue desagradable. Los 4 años sin comer un producto en descomposición habían reeducado mi paladar para rechazarlo. Mis cuatro años de vegetarianismo habían valido la pena. Tan sólo hacía falta que omitiera la superficialidad del “¿no te hace falta?” o “yo no podría vivir sin carne” o “pero la gente que no come carne se enferma”. Hacía falta que alimentara más mi mente con información valiosa sobre lo que debemos comer para estar sanos y disfrutar, porque a diferencia de lo que muchos piensan, la comida sin carne sabe bien. La clave está, como siempre, en la sazón. Así, como anillo al dedo, me anoté al estreno mundial por internet de la película “Hungry for change” para ver el domingo por la noche con mi sirope de chocolate. El resultado: desperté desayunando un delicioso jugo de apio, fresas y manzana y ya me voy cocinando un delicioso almuerzo en la cabeza. Vean, aprendan y ¡buen provecho!

2 comentarios to "Confesiones de una vegetariana"

Me encantó este post… yo confieso algo… tenemos un par de meses con la familia siendo semi-vegetarianos (y hasta semi-macrobioticos) por influencia de una amiga de Zlata que le ha enseñado varias cosas. Digo semi porque todavía hay momentos donde comemos carne, pero luego de un tiempo de haber estado con esta “dieta” debo confesar que cada vez más me está haciendo menos falta la carne… aunque si debo decir que hay veces que siento que el cuerpo me pide algo “que me nutra más” pero estoy consiente que es más sobre la falta de conocimiento en maneras de cocinar vegetariano de forma apropiada… pero en fin, es interesante esta “metamorfosis” por la que siento que estamos pasando poco a poco mientras nos educamos más al respecto.

Por cierto, esa película se ve muy buena, ya la voy a ver!

Qué bueno que estén haciendo un cambio en la alimentación. A mí me parece que los más ventajoso, independientemente de qué te lleva a hacer el cambio, es que comienzas a pensar mucho sobre lo que metes en tu cuerpo, que es muy importante. Lo de que el cuerpo te pida más es normal, hay que leer mucho sobre los sustitutos y las cantidades que debes comer de qué para estar bien alimentado.

La película está bien. He visto mejores, pero algo se aprende. Lo de “juicing” es divertido. Se los recomiendo: 6 frutas y vegetales mezcladitas en un vaso🙂

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