Una guarita en proceso de estonización

Correr en invierno: mi primera vez

Posted on: 15/01/2012

En algún corto período de mi vida me gustó muchísimo correr. Cuando me mudé a una zona con estaciones y con uno de los inviernos más fríos y largos que pueda haber, dejé de hacerlo. Por un tiempo lo intenté en el gimnasio, pero la trotadora me mataba de aburrimiento: ¡no me permitía cambiar la ruta! No había entendido nunca por qué la gente corría en invierno, si lo que provoca, con estas temperaturas, es estar enrollado cerca de una tacita de té o chocolate caliente viendo una buena película o navegando por Internet. Pero desde hacía varios días sentía las ganas de intentarlo porque, por un lado, ya no necesitaba el sweater extra debajo del abrigo, y sin él, hasta sudaba con sólo caminar, es decir, que ya estoy aclimatada y, por otro, comenzaba a asustarme el hecho de que al subir 20 escalones me quedaba sin aliento, tal cual viejita de 70 años, y todavía me faltan cuarenta y tantos para eso!

Así que hoy, después de mucho meditarlo, motivada por la capacidad de mis poros de sudar aún a temperaturas bajo cero y espantada por haberme ganado la resistencia física de una abuelita, me bauticé como corredora de invierno. En teoría debía ser ayer, pero no me atrevía a intentarlo bajo una tormenta de nieve. Habría sido insensato, ¿no? Resumo mi experiencia así:

¿Qué tuve en cuenta?

Después de leer suficientes recomendaciones:

  • Me compré pantalones de correr térmicos,
  • me puse 3 capas en la parte superior del cuerpo (dos capas de material sintético para mantenerme seca y abrigada y una chaqueta rompevientos),
  • me puse un gorro y un buff,
  • unos guantes y
  • compré púas ajustables para los zapatos.

Algunos recomendaban zapatos para correr en la nieve, aunque muchos decían que no eran los mejores y no hacían su trabajo bien. Otros recomendaban zapatos para hacer trekking. Estos últimos fue los que usé porque mis zapatos normales son muy delgados y supuse que me darían frío. Con las púas me fue muy bien sobre hielo y nieve, tal como leí que sería, pero sobre calles, aceras u otras superficies libres de nieve, resbalaban así que me las puse al empezar el recorrido y me las quité apenas salí de la ruta sin nieve.

¿Qué salió mal?

  • Ruta mal planificada: decidí ir a un parque relativamente lejos de casa y con tanto tiempo sin entrenar era lógico que no me iban a quedar energías para volver corriendo, así que me enfrié muy rápido apenas paré para esperar el transporte de regreso.
  • El buff (como una bandana multiusos para el invierno) se me bajaba y el gorro se me caía, dejándome orejas y cara al descubierto y distrayéndome. La solución fue ponerme la capucha de la chaqueta, pero lo descubrí muy tarde.
  • Convencida de que iba a sudar mucho (como siempre me pasa), no me compré los guantes más abrigados y las manos se me enfriaron.
  • Los audífonos fueron otra molestia porque se me salían de las orejas.
  • No consideré el viento y, aunque el termómetro marcaba -3ºC, con este se sumaban -7º. Batí un récord personal: había corrido con 8º C hacía 4 años, pero nunca con ¡¡¡menos 10!!!

Con todo esto, a la experiencia le doy un 6 de 10 y sí que estoy dispuesta a volver a intentarlo, pero tengo muchos errores que corregir.

 

La imagen de este post es cortesía de p4nc0np4n.

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